Petit Verdot, un Burdeos con buena uva

Publicado : 20/10/2016 - Categorías : Viticultura

La uva Petit Verdot es oscura pero exquisita, tardía pero en España se recoge en el tiempo de maduración óptimo y se logran resultados excepcionales. Algunos vinos de Jumilla están elaborados con esta uva. De origen francés, Andalucía y Castilla-La Mancha fueron sus tierras de nacimiento en España, si bien luego se ha ido extendiendo por diferentes comunidades autónomas. Los vinos tintos que producen son dulces, equilibrados y aromáticos y consiguen satisfacer los paladares más exigentes. El privilegio de la D.O. Jumilla en seis municipios Entre Albacete y Murcia, 6 municipios (incluidos los dos primeros) se reparten el privilegio de producir estos vinos tan sofisticados, no en vano esta zona está declarada con denominación de origen desde el año 1966. Así mismo se han dedicado años de investigación en innovación para conseguir agradar a los clientes más exigentes, y convertir este caldo en un producto único. La madera -en este caso el roble- donde se conserva, mezclada con el sabor indiscutible de una de las uvas más famosas de Burdeos, consigue que una mínima proporción de ésta ennoblezca el sabor hasta de los vinos más jóvenes, de semicrianza o crianza. La calidad del vino elaborado con Petit Verdot está avalada por su tradición, respeto al medio ambiente y seguridad alimentaria. Valores añadidos que junto a la selección en su recolección, producción y conservación, redundan en su calidad. Esta variedad de uva aporta el aroma, el ácido, el tono y el tanino que distinguen a uno de los vinos que también son muy importantes en Francia. En el país Galo han tenido algunos problemas para conseguir su completa maduración, pero esto no ha sucedido en la península ibérica. Nuestro clima mediterráneo posibilita unos resultados espectaculares gracias a que contamos con más de 3.000 horas de sol. La uva negra se recolecta en su momento exacto sin que le afecte negativamente el clima, como sí sucede en algunas ocasiones en las regiones francesas. Estas uvas nacen aquí pequeñas, de color violeta, con hollejos gruesos y sabor a frambuesa. El secreto de la Petit Verdot está dentro de la piel Entre las propiedades organolépticas de la uva Petit Verdot podemos destacar su aroma, el color y por supuesto, su excelente sabor. El color oscuro es debido a las antocianinas, que son glucósidos de las antocianidinas, un compuesto químico de la piel, cuya extracción se realiza antes de los taninos. El sabor se lo dan los azúcares, así como otros compuestos como ácidos o polifenoles. En resumen, la piel de esta uva es la que produce los tres de los cinco sabores típicos del vino, el dulce, el ácido y el amargo. Para conseguir el sabor deseado el prensado durante la elaboración del vino se hace con mucho cuidado, ya que es en la parte interior de la piel donde se encuentran estos compuestos químicos a los que nos hemos referido, y de los que ya se conoce que son muy beneficiosos para la salud. Tras conocerse las bondades de este antioxidante -la antiocianina-, su extracción cada día es más meticulosa, y en la elaboración de nuestros vinos ponemos gran atención en esta parte, para que no se pierdan sus riquezas naturales. Jóvenes o viejos, hay vinos de Jumilla para todos los gustos Un equipo de expertos en Casa de la Ermita vigila el proceso de recolección entre los viñedos. Se trata de conseguir una oferta variada de gusto y calidad. Desde el vino más joven hasta el de más solera, todos estos vinos pretenden cautivar o sorprender en la mesa. Los jóvenes derrochan fruta negra y conjugan Monastrell con Syrah, son armónicos para disfrutarlos en cualquier lugar o momento. La uva se recoge manualmente y los racimos se van seleccionando tanto en los viñedos como una vez llegados a la bodega. Su maceración es en frío, durante 2-3 días, a una temperatura controlada. El vino tinto joven de Jumilla es rojo púrpura y huele a ciruelas, entre otros aromas. Tras probarlo, mantendremos durante tiempo su sabor de manera potente. El semicrianza de Jumilla nace de la fusión entre la uva Monastrell y la Petit Verdot, y es un ejemplo de cómo puede enriquecerse el vino con distintos tipos de uva. Tiene un fuerte carácter, marcado por esas especias blancas que produce el roble francés. Está destinado a su consumo entre los alimentos que tú propongas para disfrutarlo. El vino es elaborado tras una recolección fenólica óptima y su consecuente selección de racimos en ambos espacios, tanto en el campo como en la bodega. El tinto crianza casa de la ermita suma Monastrell, Tempranillo y Cabernet Sauvignon. Esta mezcla da al vino un equilibrio de sabor y frescura único. La maceración es prefermentativa, en frío, para extraer sus aromas. Se cría en barricas de roble francés y también en roble americano. Este último puede albergar hasta 225 litros durante nueve meses. Su sabor intenso pasa entre notas negras y dulces de fruta compotada hasta el del regaliz o sabores balsámicos o mentolados. Es dulce cuando entra en la boca, de tanino generoso (equilibrado) y noble, y en su olor se aprecian los matices mediterráneos, así como sus especias como la canela y la pimienta. Existen otras variedades de vinos tintos y blancos; de estos últimos destacar el dulce de color pajizo verdoso. No empalaga, su punto de dulzor es justo. El cava brut también se encuentra dentro de las variedades que se producen, cuyas burbujas pequeñas harán de cualquier celebración un acontecimiento. A los jóvenes y crianzas hay que añadirles los ecológicos, vinos jóvenes con uva Monastrell al cien por ciento y el viejo en estado puro, todo ello garantizando la armonía entre la flora y la fauna del Carche con la actividad vitivinícola. Este último vino tinto crianza ecológico es muy balsámico, tanto que lo hace casi mentolado, y para su elaboración no se han utilizado fitosanitarios artificiales. Por último, destacar el tinto Petit Verdot crianza. Tiene una gran personalidad y potencia. España consigue la recolección de este tipo de uvas en su momento óptimo, y el sabor se consigue mediante una cuidada vigilancia de su temperatura de fermentación y posteriormente en el tiempo de crianza, durante 12 meses, en barricas de roble francés.

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