La floración de la vid en los viñedos

Publicado : 01/05/2017 - Categorías : Viticultura

Bien entrada ya la primavera, cuando la temperatura supera los 16º, comienza la floración de la vid, que no es otra cosa que la apertura de la flor con el desprendimiento de la corola y la final fecundación.

Cambios en la vid durante la floración

Durante la floración de la vid, caen los gránulos de polen sobre la superficie rugosa del estigma y, gracias al líquido azucarado que este segrega, germinan los óvulos fecundados, crecen y se constituyen los granitos de uva. Al producto de la fecundación se le suele llamar cuajado, que no es otra cosa que la transformación de la flor en fruto. La floración de la vid comienza en mayo, cuando aparecen los embriones de las flores, y culmina en junio. Las flores son blancas y minúsculas y el clima se convierte en un factor decisivo para su crecimiento. Esta es la época en la que los viticultores están más pendientes del tiempo, temiendo a la lluvia y agradeciendo los días soleados.

Cuidados durante la floración de los viñedos

Como ya hemos comentado a lo largo del artículo, la floración de la vid es uno de los momentos clave en el ciclo de vida de la planta. Es en este momento en el que se va a determinar el volumen de la cosecha y su duración será más o menos larga según el crecimiento de la planta. Uno de los peligros más acuciantes durante la floración es el corrimiento. Los viticultores llaman corrimiento a una mala fecundación de los racimos, los cuales favorecen la falta de desarrollo e, incluso, la caída de algunas bayas. Las causas pueden ser patológicas, por problemas en la polinización y fecundación, o fisiológicas, provocadas por la irregularidad en la distribución de los azúcares o, incluso, por la carencia de ciertos nutrientes como el hierro o el boro. Además, este fenómeno se puede ver acentuado por las malas condiciones climáticas, que pueden llevar a perder la cosecha entera. Evitar que esto ocurra es la principal preocupación de los viticultores. Para ello, conviene tener en cuenta varios factores: * La fertilidad del suelo. Un suelo demasiado fértil puede ser causa de un exceso de nitrógeno, pudiendo provocar un corrimiento. Para evitarlo, es importante utilizar abonos bajos en este elemento y, así, compensar. * Densidad de plantación adecuada. Una excesiva o escasa plantación puede hacer que los recursos de nutrientes, agua y luz no se repartan de igual manera por todo el viñedo, provocando un crecimiento inadecuado de la uva. * La climatología: Este factor es, sin duda, el más difícil de controlar por la viticultura. El exceso de lluvias o las heladas tardías de la primavera pueden echar a perder una cosecha, causando serios problemas a los que de ella viven. Una vez superada la fase de la floración de la vid, llega el momento en el que las flores comienzan a dar frutos. Esto suele darse hacia finales de junio. Estos frutos se encuentran en una fase muy verde y no será hasta ya entrado el verano cuando cambien de color. Este fenómeno se conoce con el nombre de envero. La vendimia se encuentra cada vez más cerca, solo falta que las uvas alcancen la maduración justa para ser recogidas.

Floración de la vid dependiendo del tipo de uva

Como todo en la vida, no es lo mismo la floración de la vid de un tipo de uva que de otra y los cuidados que necesiten tampoco serán los mismos. En el mundo, hay infinidad de tipos de uvas, no todas son buenas para hacer vino y, de las que los son, no todas tienen la misma calidad.
  1. Tempranillo
Este tipo de uva florece en un clima mediterráneo continental, caracterizado por inviernos largos y veranos cortos, y por la gran amplitud térmica entre el día y la noche. Estas singularidades afectan al ciclo vegetativo de la uva siendo este más corto de lo habitual y dando al fruto el nombre de tempranillo. El brote en este tipo de viñedos se suele dar a comienzos de la primavera. Sin embargo, por crecer estas viñas en un clima de heladas tardías, el riesgo de que la cosecha se vea perjudicada es alto.
  1. Merlot
Se trata de una uva de gran cuerpo que produce vino de alta calidad. El brote de las yemas de esta uva es bastante temprano y, por tanto, es susceptible de los daños que causan las heladas de la primavera. Si la floración de la vid se produce durante estas heladas, el viñedo producirá pocos frutos y estos acumularán altos niveles de compuestos nitrogenados. Para evitar este riesgo, se recomienda, que la fertilización previa al lloro de la vid sea baja en este compuesto para equilibrar los niveles.
  1. Cabernet Sauvignon
Esta es una de las variedades de mayor calidad y fama del mundo. Rica en taninos, se cultiva en todas partes, aunque se adapta mejor a climas cálidos. Si la uva tempranillo y la merlot tenían una floración precoz, la cabernet sauvignon es de floración tardía. El suelo en el que mejor crece es seco y de fertilidad moderada. En cuanto a su resistencia a enfermedades o plagas, hay que decir que se trata de una vid de resistencia normal. Si bien, al ser una planta bastante vigorosa, hay que tener especial cuidado con las enfermedades criptogámicas.
  1. Syrah
La uva syrah es una uva de cultivo fácil que requiere de una gran cantidad de sol y de temperaturas altas y, aunque resiste a bastantes enfermedades, su rendimiento es bajo. El racimo es de tamaño medio, ofreciendo uvas pequeñas y de piel espesa. En España, su cultivo se puede encontrar por todo el territorio. El vino que surge de esta uva es de sabor amable, de aroma profundo y de color intenso.
  1. Verdejo
Es una vid poco vigorosa. Su fertilidad es baja y su producción es media, siendo sus racimos pequeños. Por este motivo, precisa de podas largas para poder conseguir producciones aceptables. Se cultiva en zonas donde las precipitaciones son escasas y los suelos pocos fértiles y arcillosos.
  1. Moscatel
Existen más de 200 variaciones de uvas moscatel y, en algunas de ellas, hay que provocar la fecundación. Para ello, el método más efectivo consiste en sacudir, suavemente, las ramas ahuecando las manos para transferir el polen de los estambres a los estigmas receptivos. Incluso para realizar esta acción, es mejor hacerlo a una hora que a otra, siendo el mejor momento el mediodía, ya que, para una mejor fecundación, se debe mantener un ambiente cálido que facilitará la polinización. No obstante, el hecho de que el ambiente sea cálido no significa que haya que dejar de lado la buena ventilación. Incluso en días fríos, es conveniente que circule el aire mientras se realiza esta acción. Lo que sí es importante es suspender el riego durante estos días y realizar la fecundación en un ambiente seco.
  1. Godello
La uva godello es un tipo de uva de maduración muy temprana. Tiene un vigor medio-alto y una fertilidad elevada. Además, precisa de una poda media y es apta para el cultivo en terrenos secos. Estos son solo algunos ejemplos, puesto que, como ya se ha comentado a lo largo del artículo, existen innumerables tipos de uva y cada una requiere de unos cuidados específicos.   Como ya hemos comentado, son muchos los factores a tener en cuenta a la hora de sacar adelante un viñedo de alta calidad, como la que tienen los viñedos de la Casa de la Ermita. Todo un arte que no está al alcance de todos y que nos permite disfrutar de unos buenos caldos. La próxima vez que acompañemos una buena cena con un vino de categoría tendremos en cuenta todo el trabajo y el esfuerzo que se esconden tras cada descorchar de botella. La viticultura es un arte que consiste en dominar el ciclo de la vida de la vid, en conocer los productos que pueden ayudar a conseguir una cosecha con cantidad y calidad adecuada, y en saber cuáles son las labores y cuidados necesarios en cada época del año.

Share

Añadir un comentario

 (con http://)